martes, 6 de abril de 2010
La Pascua en Hungría
Pero sin duda alguna la tradición más especial es la de regar a las chicas. Los hombres húngaros de todas las edades el lunes de Pascua visitan a amigas y familires para regarlas, literalmente. Con perfume o con agua. Además tienen que recitarles un poema. Esto simboliza el deseo de que las chicas sigan manteniendo su belleza, como las flores. A cambio los chicos reciben un chupito y huevos. Antes, los huevos siempre eran pintados a mano, pero esta tradición en Hungría se va perdiendo poco a poco.
Aquí os dejo un vídeo, gentileza de dos de mis alumnos que ayer se lo pasaron a juzgar por estas imágenes muy bien. Regaron a unas quince chicas en total, y esta fue la astuta forma de hacerlo. Gracias Vince y Csapsi.
lunes, 22 de marzo de 2010
Budapest. Un poema
BUDAPEST
Tú eres la dueña de las palabras, amor mío,
la que vierte en los labios el vino de Tokaj
y la lluvia harapienta
en las cajas de música
de la calle Dohány.
La que respira en los puentes
bajo el Danubio rojo,
la que construye nidos
en los huecos de las palabras,
la que ahuyenta los miedos
en los desfiladeros del Ejército Rojo.
La que trae vida insólita
y brisa cálida de silencios.
Tú eres Buda y yo Pest,
en la orilla derecha de la melancolía.
Cuando regrese de la niebla, cariño,
dame un beso de tornillo
en la Iglesia de San Matías
y veintinueve más en el Funicular.
¿Me harás olvidar que no soy inmortal?
¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios
y ante tanta belleza
dejar de llorar como un pájaro de opio?
-El invierno es frío pero corto en Budapest,
pronto podremos alquilar dos bicicletas
en la isla de Csepel- me dijiste.
(del libro Cinta transportadora,
Ángel Petisme,
Premio Internacional de poesía
“Claudio Rodríguez”, Hiperión 2009)
domingo, 21 de marzo de 2010
Imaginando Budapest
domingo, 21 de febrero de 2010
Hajdúszoboszló, ciudad balnearia
Dicen que es el complejo termal más grande de Europa. Esta pequeña ciudad está en la parte oriental de Hungría. Según cuenta la historia, fue en el año 1925 cuando buscando petróleo encontraron en la ciudad un manantial de aguas medicinales.
En la actualidad el complejo es inmenso. En él hay un parque, piscinas de agua termal de diversas temperaturas al aire libre e interiores, instalaciones deportivas, parque acuático. Durante el invierno no están abiertas todas las piscinas exteriores.
Durante la primavera y el verano hay mucha más gente, claro, pero también hay muchas más actividades para realizar. Los puestos de comida en el interior del recinto están abiertos y podemos comer un típico lángos, crepes, salchichas, por dos euros o menos, entre otras cosas ya que también hay restaurantes, puestos de helado, de café, etc.
La entrada cuesta unos 1.500 florines (6 euros aproximadamente) y puedes estar todo el tiempo que quieras. Si quieres entrar al parque acuático entonces tienes que comprar una entrada aparte, que cuesta unos 7 euros. Pero con la entrada normal tienes para no aburrirte: piscinas de todas las temperaturas, piscinas para niños dignas de un cuento con animales acuáticos de piedra, piscina de olas con barco pirata incluido, un lago por el que poder navegar con una barca, y la zona nudista, otra piscina escondida entre la hierba y el bosque. Como a todo buen balneario no le faltan las cabinas de masajes y las saunas.
Las aguas tienen una gran cantidad de sal, sosa, yodo, bromo, flúor, hierro y minerales disueltos, tales como asfalto. La temperatura puede llegar a los 73 ° C y el contenido de asfalto y el yodo es un color marrón oscuro. Esto puede resultar chocante en un primer momento, pero nada más meterte notarás como toda tu piel se suaviza de forma instantánea.
Un lugar ideal para relajarse y pasar un buen día al sol. O bajo la nieve, que también tiene su encanto.
Os dejo su Web, por si os interesa.
viernes, 15 de enero de 2010
Retomo el blog
Siento haber estado tan perdida todo este tiempo. El trabajo y otras quehaceres se han llevado todo mi tiempo y he dejado de dedicarme a escribir cositas y hablar sobre lugares del mundo e ilustrarlos con fotos, que es una de mis aficiones.
Y ahora tampoco tengo tiempo para escribir una entrada sobre algún sitio.
Desde la última vez que escribí he estado en algunos sitios más de los que intentaré escribir en los próximos días: Liubliana (Eslovenia), Zagreb, Zadar, Split, Duvrovnik, Trogir (Croacia), Mostar (Bosnia), Kotor (Montenegro), varios días de nuevo en Budapest, mi amada Granada natal, un corto e intenso recorrido por tierras gallegas: Vigo, Islas Ciés, Santiago de Compostela, Pontevedra, Finisterre, Baiona. Además estuve en Viena (Austria), hice un recorrido por distintas ciudades del Lago Balaton (Hungría). La semana que viene me voy cuatro dias a Dublín. No conozco Irlanda, pero creo que me gustará. Al menos eso espero.
Hasta que escriba una nueva entrada os dejo algunas fotos de Debrecen, desde el balcón de mi panelak. El invierno ha llegado...tan frío como siempre
martes, 28 de abril de 2009
Túró Rudi

He tardado en escribir sobre mi producto húngaro favorito: el túró rudi. Es una barrita de requesón cubierta de chocolate. Realmente deliciosa. Hay algunas variedades (y dos tamaños): con mermelada de melocotón o fresa y también con un corazón de chocolate (turo rudi2) que son mis favoritos. El precio va de los 65 a los 130 florines de estos últimos según el tamaño y la especialidad. Lo venden en todos los sitios de Hungría.

Su historia comienza en 1968, el año que se empieza a fabricar y recibe su nombre, idea del profesor universitario Sándor Klein. Originariamente es un dulce soviético, su idea llegó a Hungría durante un viaje de estudios entre los países socialistas. Desde entonces se formaron varias versiones del dulce, y empezaron a fabricarlo diferentes empresas, pero el original, y a la vez el más popular tipo de Túró Rudi es el "con puntos rojos", al cual en Rumania y Eslovaquia lo pusieron en venta bajo el nombre de "Dots".
Realmente son muchas las cosas que echaré de menos de Hungría cuando ya no viva aquí, pero entre las primeras, indudablemente, estará el Túró Rudi.
domingo, 26 de abril de 2009
Traubisoda

Os presento este producto que me han descubierto mis alumnos del Instituto Fazekas Mihály de Debrecen. Se trata de un refresco ( me recuerda al Sprite) llamado Traubisoda. Se elabora en Debrecen (Hungría). Es una buena opción para apostar por los productos nacionales. Dos litros, 350 florines. Algo más de un euro.
viernes, 17 de abril de 2009
Egri Bikavér
Vista de la ciudad de Eger al noreste de HungríaLa región vinícola de Eger es una de las más importantes de Hungría junto con la región de Tokaj. De entre todos los vinos que aquí se producen el más conocido es el Egri Bikavér, o sea: Sangre de Toro. Este alcohol se obtiene por mezclar varias especies de racimos, con base formada por Kadarka y Kékfrankos. En 1997 se promulgó el código unificado de reglas que obligan a los productores de Sangre de Toro con el fin de que el vino sea de la mejor calidad. Según el código, para la producción de Egri Bikavér se utilizan mezclas de por los menos tres tipos de vid.

Existe una leyenda que intenta explicar el origen del nombre de este vino. La historia comienza en la ciudad asediada por los Turcos. Los soldados húngaros trataban de defender su pueblo, pero cada hora de lucha se volvían más débiles y con cada muerto les caracterizaba menos entusiasmo. Los Turcos subían por las murallas de la fortaleza cada vez más alto y alto, el aire olía de sangre y vibraba de los alaridos rabiosos, que poco a poco se convertían en el grito de la victoria "Alá, Alá". Viendo que la situación estaba muy peligrosa, el jefe militar húngaro István Dobó, decidió abrir los sótanos del castillo, para confortar sus tropas con el vino. El alcohol repartían las mujeres, que corrían entre los defensores con latas de estano rellenadas con el alcohol. Muy pronto después de probar el vino, ellas también se armaron y decidieron luchar al lado de sus esposos. Y los hombres, empinando el codo, se ensuciaron los bigotes y barbas con el vino tinto. Cuando los Turcos, que eran muy ingenuos y supersticiosos, vieron una sustancia roja que goteaba de las barbillas de sus enemigos, comenzaron a buscar la explicación de este fenómeno. La brevedad y valentía de los soldados húngaros aumentaba cada minuto, por que el alcohol calmó el medio de la muerte. Los Turcos pronto notaron, que los Magiares tomaban algo de las latas y era esta bebida que les daba una fuerza y potencia extraordinarias. Al final los musulmanes se dieron cuenta, de que evidentemente los Húngaros bebían la sangre de toro que les daba tanta solidez, resistencia, energía y rabia, porque eran éstos los rasgos que normalmente caracterizaban este animal. Se asustaron tanto, que rechazaron continuar la lucha y huyeron, y el vino servido por las mujeres adquirió una nueva denominación.
Otra leyenda, mucho más corta, explica, que los Turcos, siendo musulmanes, estaban prohibidos tomar alcohol. Pero cuando uno de ellos se atrevió a romper el tabú y probó el vino de Eger, desde entonces todos sus compatriotas empinaban el codo enganando a Alá, que era el sangre de toro lo que bebían y no el alcohol. Otros productos conocidos de esta región son: Egri Olaszrizling, Egri Leányka, Egri Tramini y Ottonel Muskotály.
